PRISMA: Arquetipos, por Marco Salas.

Vastas enciclopedias pueden contener infinitos símbolos que se agregan a la floresta de los incontables y acaso igualmente infinitos bestiarios que la imaginación humana ha parido. Agregada a la creencia que Dios escribió dos únicos libros: La Biblia y el Universo, está la imagen pura de un Dios plagado de atributos, de los cuales solo conocemos el tiempo y el espacio que son dos méritos dados a los hombres. Rubén Darío nos dio la idea de universo de universos, o lo que ahora conocemos como Metafísica.

La metafísica es, en teoría, aquello que va más allá de lo físico; sobrenatural, sería su sinónimo. Salvo que todo, coordinado, sintonizado, unido y en plena armonía, gira en una unidad maravillosamente orquestado. Por eso es imposible separar de la literatura aquello que es real y aquello que no lo es, porque una vez puesto en la mente del hombre, ese algo existe como existe el Quijote o el primer Adán o como existió la hormiga en el Amazonas que nadie nunca vio.

En la Edad Media se propuso que esos dos libros (la Biblia y el Universo) debían ser entendidos de manera que el primero explicara al segundo, y nació así la fábula, en donde se le atribuyen enseñanzas éticas a aquello de lo que somos partícipes nosotros. Siglos después, Lord Bacon (ensayista inglés) dijo que el orden de ese entendimiento había sido contrariado, que se debía entender que el segundo explicara al primero. Su erudita sesuda quizá viene de la idea que en un bestiario (creo que es chino) se comparaba a Cristo con una ballena. Rubén Darío, lo sé, leyó esto mismo y en su cuento El Salomón Negro, se puede leer lo siguiente:

            Y el Salomón negro:

–Evoca –dijo– al ángel en forma de ballena que te dio la piedra en que está escrito: Que todas las criaturas alaben al Señor.

            Salomón puso el anillo sobre su cabeza y el ángel deforme desapareció.

Pues, bien, el pasaje no carece de complejidad, pero lo abordaremos por partes: seguramente el escritor vio esa metáfora única y rara y quiso, pues, usarla en el cuento, en el que se desliza de manera perfectamente bien escrita, pero sin dejar de sorprendernos la comparación, es especial. Los occidentales estamos acostumbrados a comparar a Cristo con un león o con un águila.

La piedra a la cual nombra también es una referencia bíblica (y no podía ser menor, porque Salomón también lo es): "… Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe" Apocalipsis 2:17. Evidente es que ni él mismo podía adivinar ese nombre que no fue escrito, sino de manera solapada, como lo habrá aprendido en el mismo libro y en multitud de citas, de las cuales no usaré más ejemplos por ser obvio para los occidentales que Cristo es la roca que lastimó Moisés en la desesperación del Éxodo, Cristo es la Roca que desecharon los edificadores, etc.

Claro que no estaría completo este ensayo si solamente miráramos el anverso del disco de la tierra. El reverso también merece la pena abordarlo.

El dios Baal (que significa 'amo' o 'señor', y por eso a Cristo se le dio el nombre superlativo "Señor de señores") fue víctima de mofa al ser sus templos llenos de moscas, se le agregó a su nombre el sufijo Zebul, lo que, ya agregado, sería Ba'al Zebul o Belcebú (señor de las moscas). Aquí recordamos a Plotino, que diría que esto es un arquetipo del arquetipo. Hay hoy muchas escenas en donde podemos ver a la mosca.

Contaré esta pequeña anécdota, porque el lector jamás será partícipe de ella por sí mismo: En la acogedora casa de mi hermano, Lauro, hay en sus paredes blanquecinas muchos cuadros al óleo y a la acuarela que prenden, embelleciendo la estancia. Hay, sin embargo, uno que me llamó la atención en el comedor. De 70 cm de alto por 40 cm de ancho, en fondo blanco, una mosca dibujada con lápiz de no más de 2 cm.

Le pregunté a mi hermano sobre el origen del cuadro, y sonriendo me dijo: Me lo regaló un amigo. Yo no quise decirle nada, porque para mi hermano es igual de hermoso un elefante que un cactus o que una mosca (pensará que todo es creación de Dios y, en definitiva, lo es). De aquí que naciera mi curiosidad por urdir este ensayo:

En el famoso y mítico cuadro La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, podemos observar una clara mosca postrada por debajo del 12 en el reloj que está por dar las 7 (número perfecto para los cristianos).

En el film Hannibal, hay una escena en el que el doctor está por ponerle un paño empapado con un líquido somnífero al commendatore delator de Pazzi. Y justo antes que esto acontezca, la mosca hace su aparición. Dicho sea de paso, este no es un detalle que se les haya escapado a la producción del film. Aunque no he podido (ni podré) verificar el hecho, es indiscutible que Ba'al hace su presencia ante el sacrificio o asesinato del personaje.

De otro film, llamado Constantine, también sucede que ante la muerte de Beeman por las manos de Baltazar (nótese el prefijo Bal) surge de entre su ojo una pequeña mosca que luego será multitud de estas rodeando el cuerpo ya sin vida de Beeman.

¿Cómo hacer entender al lector lo que los arquetipos hacen al mundo? Jesús lo ilustraba con las parábolas en las que usaba un tesoro escondido, una perla, una porción de harina, monedas, un sembrador y una semilla. Así podríamos mencionar no solo ejemplos del Señor Jesucristo, sino de ideales como la flecha que nos habló Siddhartha o la tortuga del Lao Tsé, el elefante del budismo, y una cantidad de nuevos artilugios que se estarán agregando al largo e infatigable catálogo.

Uno de los glifos mayas para referirse la Inspiración es una mano tomando a un pez. Se dice que, para los mayas, el significado del glifo es que aquel que es 'inspirado' sale de un mundo (el del aire) y entramos a otro (el agua) para tomar algo tan ligero, tan escurridizo y vívido como un pez; la idea de tomar aquello es lo mismo que ser inspirado por algo.

Y aunque quizá este sea un ensayo que pareciera ser inspirado en palabras y formas abstractas, no lo es. Las palabras, dijo alguien, son también fósiles vivos.

Así tenemos que nombrar un algo no es tan difícil. Quizá a esto se deba el éxito de Miguel Ángel Asturias con sus Hombres de maíz. Quizá a esto se deba el éxito de la poesía que oculta con cierto sentido de timidez aquello que no queremos nombrar, pero que nos grita a todo pulmón; Heráclito, para mencionar al tiempo usó al río, y dijo que somos ese constante río cambiante que nunca es el mismo, así el hombre de hoy no será el mismo que mañana y no es el mismo de ayer; la mujer toma muchas formas también: a veces es luna a veces es rosa, a veces es noche; para mencionar al sol, los católicos pintan el amarillo.

Aquí, y para terminar, menciono dos adivinanzas que serán de tercer grado, si se le quiere llamar así, que son: El intruso que devora libros en una biblioteca y nada aprende de ellos. Y la otra es: Mi casa no es estática como yo, y si me sacan de ella, muero.

Adivinanzas que dejo para mero pasatiempo mental.

Mi pasatiempo será el poder descubrir cómo nombrar a la Luna sin nombrarla.


Comentarios

Rafael E. Gonzalez V. ha dicho que…
Como siempre interesante lectura, una visión desde una perspectiva que pocas veces conocemos por dos razones, la primera y mas importante, porque no nos damos el tiempo para indagar otras formas de acercarnos al conocimiento y la segunda porque la educación tradicional no las enseña. Basta decir que es la primera vez que escucho ambas versiones tanto la figura usada para Cristo tanto como la de Baal. Aplaudo también su disposición de tratar ambos puntos de vista ya que es imposible comprender el todo examinando solo una de sus partes.
Por cierto "Claro que no estaría completo este ensayo si solamente miráramos el anverso del disco de la tierra." una analogía sutil al Vynil... o se volvió Terraplanista... jajaja...