prisma

Seguramente ya habremos leído de las «Tres grandes humillaciones» de las que el hombre se ha provisto a sí mismo; sin embargo, en esta ocasión no incurriré en el escrutinio de las tres, más bien, me inclinaré por la leve explicación de la tercera, dada por el científico australiano Sigmund Freud, el psicoanalítico intuyó: «Hay un algo que es el verdadero dueño de nuestro ser». Es evidente: se refería a esa cualidad innata de respirar mientras dormimos, al funcionamiento de los pulmones, a la trabajosa labor del cerebelo, a la fuerza del corazón, al equilibrio que nos sostiene erguidos; es decir: se refiere a que no somos dueños de nuestro propio cuerpo como tampoco tenemos el control total de él. La «tercera humillación», recae en que el hombre mismo se quitó la estafeta de un semi-dios, y se rebajó al título de administrador (aunque, a mi parecer, simplemente se dio cuenta de la verdad).

Lo curioso de todo esto es que la llamada Ciencia Moderna ha hecho descubrimientos (según la Etimología "descubrir" tiene la misma raíz que "invento"; por lo que valdría escribir cualquiera de las dos como si se tratara de una misma cosa), que ya están resueltos desde hace miles de años por la fe cristiana, a Freud le valió imprimir su nombre en la historia de la psicología, pero los apóstoles tomaban esto como el abc de sus conocimientos en Cristo. En 1 Corintios 6.19 se nos demuestra este conocimiento. Hay, también, tres problemas básicos de la filosofía que persisten sin ser solventados desde que escuchamos por primera vez a Aristóteles hasta el día de hoy, y que el cristianismo los resuelve sin esfuerzo alguno, 1 Corintios 3.19.


Dios nos deja ver su multiforme sabiduría y nos enseña, además de su soberanía, lo superlativo de su naturaleza aún en la Literatura.

En el libro más famoso y vendido de la historia universal (la Biblia) vemos un "error" evidente de traducción. Se entiende que, en el texto original, la frase «Cantar de los cantares» es posible, pero en Castellano, esta forma de la oración no es correcta, ni es posible, puesto que no se debe superponer un verbo como Cantar, a sí mismo. Vale decir que "el correr de los correres", no es correcto, sino "la gran carrera", le plació a Dios llamar su libro de esa forma más cadenciosa, única y especial, y no «El Gran Canto», que tiene menos sonoridad y que no es tan lujoso como el otro.

Sin dejarnos de sorprender, lo superlativo de Dios lo vemos en todas partes; Dios, por ejemplo, es también el Rey de reyes, Señor de señores, Altísimo, Sumo Sacerdote, Eterno y, quizá hasta podamos agregar a esta lista su Palabra: la Biblia, que es el Libro de Libros. Como también es superlativo "Cantar de los cantares", y sin que esta lista sea cerrada, quiero agregar:


"Nos quedará mucho por conocer a Dios, pero nos bastará con que busquemos ser como Él" Génesis 1.27



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Marco Salas

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Las “Tres humillaciones para el ser humano” primera; Humillación Cosmológica, que infligió Copérnico, destruyendo la ilusión de que el hombre estaría reposando en el centro del universo. Segunda; Humillación Biológica, Darwin se encarga de poner fin a la pretensión del hombre, al encontrase escindido del reino animal, y por ultimo Humillación Psicológica, El hombre descubre que no ya no es el Señor del cosmo ni el Señor del reino animal, descubre que no es ni siquiera el Señor de su fuerza vital como individuo.

Curiosamente este término “fuerza vital como individuo” lo relacionamos con la palabra Psiqué que viene del griego Psyché que significa «alma humana». La historia griega nos dice que Pshique era una humana que fue esposa de Eros, el dios del amor; hijo de Afrodita. Se casa con el sin saber quién es hasta que una noche lo descubre. Afrodita celosa intenta matarla pero Eroz la salva con el fruto de los dioses y la convierte en diosa, sin embargo ella continua con su «alma humana»

Dios nos ha dado la capacidad de ser inmortales si creemos y confesamos que Él es nuestro Salvador y Señor, es de alguna manera sencillo declararlo como Salvador de nuestras vidas, por que quien te salva te ayuda pero no te compromete, sin embargo permitir que realmente sea el Señor de ella conlleva a renunciar a nuestra naturaleza humana y al ser sabios en nuestros propios pensamientos.

Más que tres humillaciones, veo tres oportunidades para recordar que fuimos puestos en esta tierra para declarar el Señorío de Dios como estandarte para nuestra vida, no para ser dioses de algo que no creamos, la oportunidad de recordar quien es el creador del universo, el único, sabio y hacedor de maravillas, el que nos da potestad de ser llamados sus hijos sin olvidar que es el dueño y creador aun de nosotros mismos.