prisma

Me vi en la penosa necesidad de traducir un texto al español y encontrar un regalo en sus pausadas letras. A caso porque un idioma extraño se descubre así: letra por letra, y es como si con una brocha se descubriera un esqueleto enterrado. La fuerza y la rima se pierden por completo, pero queda la enseñanza, queda el sujeto, quedan los nombres y también queda lo incompleto. Si como dice Salomón: "lo incompleto no se puede contar", temo, pues, que mis lectores desechen lo mucho que esto puede enseñar.

Debo decir (quizá el verbo es excesivo para algunos de mis lectores) que corregí a mi gusto ciertos errores que son, evidentemente, de editor. Añadiéndole acotaciones y la poca música que pude. Paso entonces a publicarlo:  

 

 

 

 

Y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,

sin que alcance el hombre a entender la obra

 que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Eclesiastés 3.11

 

Existió un hombre nacido en el desierto de Sudán. Este era cazador furtivo, protector de los suyos y artista[i]. Se cuenta que apacentaba rebaños y nunca robó a su madre, mas era fiel protector de los bienes de su padre. Le eran como aguijón de avispa la mentira, el sollozar de los justos y el trato desigual.

 

Una noche, camino a su hogar, se vio enfrentado por una bestia de la zona[ii] y se encontró desarmado y herido. La luna, que se vio de hoguera, no dio aviso como lo haya hecho antes. En su alma, el guerrero sabíase desprotegido y solo, no dudó en ofrecer resistencia, pero así como el viento le rozaba el rostro, sabía también que serían sus manos en los lomos de la bestia; con la mirada en la lejanía de las estrellas se despidió de Ictan Pac, de Shayanté y de su padre Ro´s, diciéndoles [a las estrellas]: «son ustedes albures de mis ancestros, y cuán misterio es la vida, hoy la luz se me apaga, hoy entrego al Cielo lo que del Cielo he recibido. Que no haya en mis padres lo que hubo conmigo, ni que el llanto de mis pequeños sea quiebre en su alegría. Y que el pan y el agua nunca falte en sus mensas. Mi camino es ajeno[iii]».

Al reverberar el día, Ictan Pac, preocupada, alzó la voz desde la montaña y retumbó el nombre del perdido. De esa ocasión, según cuentan, la piedra del río que da vida es hoy el Nilo.

 

La historia habría terminado aquí; sin embargo, aquellos que no consiguen lo que van buscando con las normas expuestas en el mismo, pueden acudir a esta explicación del relato:

 

«El ave que posa sobre los árboles y canta es siempre la misma que baja al río y bebe».

 

 



[i] En el original, Inspirado

[ii] Ninguna de las tres publicaciones ya realizadas por distintos cuentistas coincide; por tanto, se ha decidido suprimir el nombre de la bestia por carecer de importancia.

[iii] … Mi camino es ajeno, forma parte de un canto regional que habla al Destino. (En estas regiones, se toma como sinónimas las palabras Destino, Deidad y Azar).




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Marco Salas

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