Prisma

Me dispuse dar a conocer a José Joaquín Palma; sin embargo, pensé mucho en el método que utilizaría para hablar de él. Sé que no lo quise hacer de una manera fría, solapada, austera, objetiva, sino desde adentro. Darlo a conocer de una manera en donde pueda verse el hombre, no la figura. Desde donde pueda dibujar, a través de sus letras, la leyenda que nació sin serlo, porque ese es Joaquín Palma: una leyenda hecha en el tiempo y que perdurará juntamente con la «inmortalidad de Guatemala».

Para la muy mayoría, este será un nombre que les suena conocido. Recuerdo (aún para el que sí lo conoce) que Palma fue el escritor del Himno Nacional de Guatemala. Si bien es cierto que el poema fue editado por José María Bonilla, en esencia, el Himno sigue siendo el mismo. Además, las frases más allegadas a la tierra, a la cordura de la batalla, al enfrentamiento por causa de la libertad y esa sed de justicia, siguen siendo de Palma. Llegando, incluso, a escribir una de las frases más bellas jamás escritas por otro Himno:

«Recostada en el ande soberbio
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bello Quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo,
paladión que protege tu suelo;
ojalá que  remonte su vuelo,
más que el Condor y el Águila Real.

¡Ojalá que remonte su vuelo
más que el Cóndor y el Águila Real!
y en sus alas levante hasta el cielo:
Guatemala, tu nombre inmortal.»

No es, sino 70 años después de escrito, que cobra el valor que le corresponde, y es colocado como el Himno más hermoso del mundo. Con los años, y por cuestiones políticas, se eliminaron estas categorías, y, actualmente, no existe como tal "el mejor Himno del mundo" pero Guatemala tenía esa posición antes de que se desidiera eliminar esa categoría.

Pero Joaquín Palma, en el Himno Nacional de Guatemala, plasmó, nada más ni nada menos, que todos aquellos años de excepcional poesía que desarrolló a lo largo de toda su vida. Había ya escrito algunas otras estrofas dirigidas a Guatemala, de las cuales pondré las que a mi parecer, son las que mayor esencia tienen de aquello que llamamos Poesía:

¡Oh, Guatemala!, ¡te vi,
y al verte de luz vestida,
yo respiré con tu vida,
con tu corazón sentí!
Tus aplausos recibí
en mágicos embelesos;
aquí los conservo impresos,
y unidos a mis canciones
por los blandos eslabones
de una cadena de besos.

¡Guatemala!, ¡es este día
luz y emblema de tu gloria,
que así lo escribió la historia
y lo aclama la poesía!
Con tu indomable energía
de ardiente republicana,
con tu aliento de espartana
y con tu constancia extrema,
te has ceñido la diadema
de señora y soberana.

¡Guatemala!, tu hermosura
tiene al cielo enamorado,
él de flores ha bordado
tu soberbia vestidura:
dio a tus brisas la dulzura
del arpado ruiseñor,
y pareces al cantor
una sirena dormida
en el aire sostenida
por los genios del amor.

Tal pareciera que el candor y la mágica letra de Joaquín Palma no tienen fin, y que su música endulzaría hasta la más dura piedra. Siento, a veces, que para él «Guatemala» era nombre de mujer e inspirado en sus notables días de genio, improvisó ante algunos allegados, en alguna reunión relajada, frases inmortales:

¡Las mujeres son tan bellas!
las formaron los amores
de la esencia de las flores
y la luz de las estrellas.
Donde están inspiran ellas
sueños de dulces placeres;
que derraman estos versos
gracias, ternura y fragancia,
pero… tienen la constancia
prendida con alfileres.

¿Quién no cura sus enojos;
quién no olvida sus agravios
viendo el coral de sus labios,
viendo el cielo de sus ojos?
Ellas transforman abrojos
en perfumados rosales,
tristeza en festivales
y son sus bocas purpurinas
unas máquinas divinas
de mentiras celestiales.

Aunque sé que el discípulo no supera a su maestro, creo que pudo haber encontrado un mejor camino si hubiese cambiado «viendo el coral de sus labios, viendo el cielo de sus ojos?», por «viendo el jardín de sus labios, viendo el cielo de sus ojos?» Aunque sé que editar una línea es muy fácil y escribirla es casi imposible, veo que al decir "Coral" y "cielo" se refiere a que no existe mayor belleza desde la profundidad del mar hasta lo alto del cielo; sin embargo, no estamos debajo de las aguas para conocer todo coral, pero sí para un jardín. Insisto, esta solo es un humilde y descarado atrevimiento mío.

Hace poco, cruzando alguna vereda de Puerto Barrios, descubrí un pequeño parquecito con árboles y banquetas puestas casi al azar. Lo atravesé disfrutando del silencio que gobernaba en él. Al tope, junto a un atril, pude ver una placa en mármol que decía: «Plaza José Martí, Revolucionario». Y, de inmediato, el pensamiento me inundó: La poesía es inmortal y pobre.

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Marco Salas

Comentarios

Rafael E. Gonzalez V. ha dicho que…
En el sentido literario nuestro himno no solo tiene coherencia poetica sino una simbologia que nos inspira a entender al autor y su amor inspirado en esta bella patria que sin ser de el la quiso como un amante empedernido, nuestro amor debe ser mas grande aun porque no solo estamos amando una mujer sino a la mujer mas importante de nuestra vida, nuestra madre, la madre patria que es Guatemala.
Anónimo ha dicho que…
fe de erratas:
Donde dice: "Para la muy mayoría", debe decir: "Para LA mayoría"; y donde dice: "... jamás escritas por otro Himno", debe decir: "... jamás escritas PARA otro Himno".

Por último, donde está escrito: "... antes de que se desidiera eliminar esa categoría". Debe estar escrito: "... antes de que se DECIDIERA eliminar esa categoría".

El autor está muy apenado por el inconveniente de esos errores.
Anónimo ha dicho que…
Fe de errata sobre fe de errata

No es "donde dice", lo correcto es "donde esta escrito"...el autor ahora solo piensa esto....KARMA!!!!!
Anónimo ha dicho que…
jajaja... pasaremos de "fe de errata" en "fe de errata" porque "está", debe tildarse; y, donde está escrito: solo "... piensa esto....KARMA!!!!!!", correctamente se escribe dos puntos (:) y un signo de admiración abierto y uno cerrado por oración; y son tres puntos suspensivos, no cuatro, y van separados de la palabra que le sigue por un espacio, no así por la que le antecede. De todas formas, gracias por la aclaración, mi estimado.