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LA MEMORIA

Se nos habla de los procesos de la mente, de las funciones del cerebro, de las conexiones sinápticas y de las capacidades que contenemos como individuos; llámense estas: inteligencia, capacidad motora, capacidad espacial, constitución psicológica, y demás. La memoria humana, por otra parte, contiene propiedades dignas de conversar. 

Es muy curioso el trabajo de selección que realiza nuestra memoria. Es decir: estamos compuestos por etapas y esas etapas se conforman por instantes, obviamente, del pasado; instantes en los que se incluyen sueños, personas, libros, parajes, olores, formas, sonidos; es decir: forma parte de nuestra memoria todo aquello perceptible a nuestros sentidos y que, de cierta manera, deja una huella en nuestro ser.

Cuando algo se nos graba en la memoria es ya imposible de olvidar. El ejemplo es práctico: imaginemos que hace ya más de diez años percibimos por primera y única vez un olor. Este (por haberse grabado en nuestra memoria) no se nos puede olvidar. Hoy, volvemos a olerlo y no decimos: "Nunca he olido eso" sino, más bien, nos ponemos a recordar en dónde es que lo hemos olido. El punto que trato de demostrar es que, al acceder a nuestra memoria, sabemos que esa información existe, no nos es ajena; no es así en el caso de un computador, en el cual se debe de hacer un escrutinio de todos los archivos que contiene para luego decir: "No existe" o "Sí existe X cantidad de archivos con ese nombre".
En la Memoria se nos presenta este fenómeno muy curioso, puesto que no es necesario el examen. Tenemos conciencia de saber algo, o no; otro ejemplo: Sabemos quién es Hiram Bingham?: No!, pero sí recordamos que hubo alguien que dio la vuelta al mundo en ochenta días. Y no necesitamos más que preguntárnoslo para darnos cuenta. Ahora, intentemos añadir a un libro toda la información que nuestro cerebro pueda recaudar. Intentemos añadir a discos compactos todos los sonidos; a impresiones en papel todas las imágenes; a escenas todos nuestros sueños... etc. Nos toparemos con una cantidad incalculable de información a la cual recurrir. Y solo bastaría con preguntarnos: Hemos estado en Tokio? La respuesta inmediata (para los que no hemos estado) es: "No". Para los que sí, su respuesta inmediata, sin necesidad de ponerse a recordar si ya ha estado, es: "Sí". 
Entendamos entonces todo esto así. 
Recobremos los ejemplos que hemos tocado con anterioridad y evolucionemos en el pensamiento: ¿Es posible engañarse a uno mismo? La respuesta es: Sí. 
Pero ya con esto queda demostrado que la memoria tiene su propia memoria.


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Marco Salas

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