Semiologia

Autor: Marco Salas
De todas las hazañas y revoluciones llevadas a cabo por la humanidad, la escritura es, sin duda alguna, la más espléndida y lúcida manifestación de inteligencia. Su nacimiento en sí, es desconocido, pero se reconoce que emerge de una necesidad por dejar mensajes por medio de una fórmula básicamente abstracta que, de alguna u otra forma, formaran una frase entendible y útil.
Se nos dice que la escritura no nació una sola vez, sino fue reinventada seis veces y en lugares tan distantes entre sí, como la China y América Central. Pero lo básico de estos empeñosos intentos es que derivan de imágenes, simples trazos o puntos, que caracterizaban objetos, lugares, nombres, acciones y más.
Mesopotamia vivió una época ‘romántica’ si le queremos llamar así, en el cuarto milenio antes de nuestra era y dio origen, (se cree que por los sumerios) al sistema de signos llamados “cuneiforme”. En Egipto, vemos también que la escritura reinventó el uso de las imágenes y le dimos nombre de ‘jeroglíficos’. Y un último ejemplo que deseo utilizar es, también, de la cultura fenicia, precursor de los caracteres que el lector puede interpretar al leer esta conversación.
Bien entendemos entonces que, como dijo Nietzsche [del eterno retorno] que la humanidad regresa al núcleo siempre; el ciclo nos obliga a regresar a los orígenes. “¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?” Pues bien, la Semiología nació con el simple hecho de formar con un trazo, un punto o cuñas, ideas al hombre de un lenguaje hablado hace ya más de seis mil años y no es el resultado de un actual estudio científico de hace unos pocos años.

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