Prisma. La Metafora

Marco Salas
Dado que el tema a tratar es la “Metáfora” quisiera empezar por una. Y, en los zapatos de un poeta, la primera de las pocas metáforas que trataré de recordar, es aquella que el ilustre Leopoldo Lugones escribió en su tan famoso “Lunario Sentimental”: La metáfora es el elemento fundamental de la poesía. Al parecer, el maestro Lugones buscó en la connotación de palabras alguna metáfora; y lo logró, su más verdadero acierto lo encontramos en el mismo tratado: cada palabra es una metáfora muerta. Esto es una metáfora, puesto que entendemos que todo medio escrito es, sencillamente, arquetipo de lo real.



También, a grandes rasgos, recuerdo aquella que llamo, por excelencia, la primera metáfora cierta: Nadie baja al mismo río dos veces, porque el río está cambiando. Cuando Heráclito escribió eso, lo hizo porque uno entiende –no sé cómo- que el río y el tiempo son la misma cosa. No sólo el río está cambiando, sino también uno está en ese río. Aquí la metáfora.



Swinburne, similita esencialmente a la mujer con las flores en una inmortal frase: “God making roses made my face" (Dios, haciendo rosas, hizo mi cara”. Ya hemos escuchado esta misma frase en español y en manos de Neruda: “La rosa tiene nombre de mujer”. Es decir entonces -quizá sea muy temprano para hacer una conclusión de esta magnitud- que lo indispensable para la metáfora es que tiene que ser sentida por el lector. Al hablarnos de belleza, también nos llama a la delicadeza. Aquí el paralelismo entre rosa-mujer.



Se dice -con más ingenio que razón- que la metáfora es aquella que brinda de otro nombre a algo ya nombrado. Pero, hay también motivos para discernir así. La Biblia, en el Antiguo Testamento, nos muestra la similitud que hay entre el sueño y la muerte. Se puede leer de David: Durmió David con sus padres. Claro, aquí la metáfora recupera “con sus padres” todo el pasado de David.
El sueño también es connotado con la vida, tenemos a un Calderón que escribió:
La vida es un sueño. En español esta frase nos resulta bastante escueta; en Shakespeare, la misma sentencia cobra más sentido: We are such stuff/ as dreams are made on; and our little life/ is rounded with a sleep" (Estamos hechos de la misma materia de los sueños y un sueño sella nuestra exigua vida). La metáfora es sencilla: nos insta a pensar en el hacedor de los sueños, y me atrevo a pensar también que así es como nace una nueva metáfora.



Para evidenciar más el hecho que hay pocas, pero verdaderas metáforas, podría hacer también alusión a las estrellas. “las estrellas miran para abajo” Y uno se imagina a las estrellas viendo hacia abajo, en donde está todo nuestro pasado y presente, la noche y el día transcurriendo, la gente caminando, los árboles soltando hojas, pasa la vida y ellas, sólo viendo. La música no se queda atrás, vuelvo a Shakespeare siempre: The music, the food of love (La música, la comida del amor), esta última hay que sentirla, yo no la puedo explicar.
Todo este juego de palabras nos lleva entonces a concluir el tema: La metáfora es un sistema misterioso que sólo se deja encontrar pocas veces, como el fuego, el mar o como la luna.
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Marco Salas

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
muy bonito marco siempre segui adelante...!!!